La primera audiencia pública en Diputados por la reforma de la Ley de Glaciares terminó a los gritos, con el oficialismo acusado de cerrar el debate, denuncias por supuestos lazos con mineras, recortes en el uso de la palabra y duras quejas porque casi nadie de los inscriptos pudo hablar. En el centro de la escena quedaron la Ley de Glaciares, el rol del oficialismo en la Cámara de Diputados y los choques entre legisladores y expositores que dejaron el clima al rojo vivo.
El encuentro se realizó en la Cámara de Diputados este miércoles, en el marco del tratamiento del proyecto de reforma de la Ley de Glaciares impulsado por el oficialismo. Lo que debía ser una audiencia de debate informativo se transformó en una jornada cargada de chicanas, cruces y sospechas por el lugar que tendrían las empresas mineras si se aprueba el cambio en la norma.
Desde el arranque, distintos expositores y bloques opositores denunciaron desorganización, falta de transparencia y maniobras para limitar las voces críticas. Varios apuntaron directo al oficialismo por cómo se armó la lista de oradores, mientras en los pasillos se repetía la misma frase: “acá no quieren que hable nadie que moleste”.
Denuncias por expositores afuera y bronca contra el oficialismo
Uno de los ejes que más bronca generó fue cómo se manejó la inscripción y participación de quienes querían hablar sobre la reforma de la Ley de Glaciares. Opositores y expositores acusaron al oficialismo de dejar afuera a la enorme mayoría de los anotados y de recortar el debate a gusto propio, mientras en la sala se veían bancas vacías y clima tenso.
Según plantearon distintos bloques opositores, el oficialismo decidió de forma “arbitraria” quién entraba y quién no al cronograma de la audiencia. Denunciaron que muchas personas que se habían inscripto con anticipación nunca pudieron ingresar a la sala, pese a que sus nombres figuraban en los listados oficiales.
El que puso las quejas en palabras durísimas fue el diputado de izquierda Nicolás Del Caño. Apuntó directo al corazón del armado de la audiencia y al proyecto de reforma respaldado por el oficialismo, remarcando que casi todos los registrados habían sido dejados de lado. Desde su banca lanzó: “Dejaron afuera al 99,9% (de expositores). No quieren escuchar a nadie, ¿De qué está hablando? No me quiere dar la palabra, no me la de. Pero diga por lo menos que hay más de 100.000 inscriptos”.
Del Caño le habló a los gritos al presidente de la Comisión de Recursos Naturales, el diputado libertario José Peluc, que estaba a cargo de conducir la audiencia sobre la Ley de Glaciares. Su intervención desató un revuelo inmediato y dejó expuesto el malestar acumulado entre quienes se sintieron silenciados por el esquema fijado por el oficialismo.
Respuesta irónica, salón casi vacío y señalamientos mineros
La contestación de José Peluc no calmó nada. El diputado libertario reconoció que hubo más de 100.000 inscriptos para hablar sobre la reforma de la Ley de Glaciares, pero lo hizo con ironía y terminó encendiendo más la pelea con el resto de los legisladores. La tensión entre el oficialismo y la oposición se trasladó así de la lista de oradores a la propia imagen de la audiencia.
“Es verdad la observación del diputado Del Caño, han habido más de 100.000 inscriptos. Es todo un éxito la convocatoria”, respondió Peluc con tono sarcástico. Esa frase, lejos de cerrar la discusión, habilitó nuevos cruces desde otras bancas, donde le reprocharon la postal que se veía en la sala pese al número de anotados.
Casi al unísono, varios legisladores le retrucaron: “¿Y por qué está el salón vacío?”. La escena dejó al descubierto la distancia entre la enorme cantidad de personas interesadas en exponer sobre la Ley de Glaciares y la presencia efectiva en el recinto, algo que opositores vincularon directamente con las decisiones del oficialismo sobre quién podía entrar a hablar y quién quedaba afuera.
Acusaciones contra Royón y cuestionamientos al Congreso
El clima se volvió todavía más pesado cuando tomó la palabra el abogado ambientalista Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas. Viale sostuvo que la reforma de la Ley de Glaciares favorecería a grandes mineras y anunció que presentará una denuncia penal contra la senadora salteña Flavia Royón por supuesta incompatibilidad en su función.
En plena audiencia, Viale vinculó el rol legislativo de Royón con su actividad privada frente a los diputados presentes. Preguntó: “¿Ustedes saben que hay una senadora nacional que no representa a la provincia de Salta sino que representa a las mineras directamente, que se llama Flavia Royón?”. Luego agregó: “Flavia Royón tiene una consultora que asesora a Río Tinto que es una de las principales beneficiadas por esto (la modificación de la ley). Y mañana la estamos denunciado penalmente por incompatibilidad en la función pública y que se investigue el cohecho”.
El abogado también lanzó sospechas sobre posibles vínculos mineros dentro de la propia Cámara de Diputados. Mirando a Peluc, le preguntó: “¿Usted no tiene relación con proveedores mineros? La gente de su partido, ¿No tuvo una reunión hace poco con un proveedor minero? ¿Cuántos diputados hay así, cuántos diputados son proveedores mineros?”. Cerró su planteo atribuyendo la avanzada sobre la Ley de Glaciares a intereses concretos: “La verdad es que esto tiene nombre y apellido: son las grandes transnacionales mineras, ¡Le están entregando el agua y es para siempre!”.
Micrófono cortado a Daniela Vilar y más choques por la Ley de Glaciares
Otro momento de máxima tensión se dio durante la intervención de la ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, Daniela Vilar. Mientras explicaba por qué rechazaba la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el oficialismo, su micrófono se cortó en pleno discurso y dejó la sensación de censura entre quienes seguían la audiencia.
Antes del corte de sonido, Vilar había sido contundente contra el proyecto y contra los diputados libertarios. La ministra afirmó que el oficialismo “necesita tener presa a Cristina (Kirchner) para que ustedes (diputados libertarios) puedan avanzar con esta pavada”, frase que encendió chispas en el recinto y generó murmullos cruzados.
Mientras intentaba continuar con su exposición, el micrófono dejó de funcionar y Vilar quedó hablando sin que se la escuchara correctamente. En el marco ya cargado de sospechas, varios presentes vincularon este episodio con otras interrupciones y con la seguidilla de quejas por la forma en que se estaba llevando adelante la audiencia.
A lo largo de la jornada se repitieron intervenciones contra el proyecto oficialista, advertencias sobre supuestos intereses mineros detrás de la reforma de la Ley de Glaciares, reclamos por la exclusión de la mayoría de los expositores y episodios de tensión como el corte de micrófono a la ministra bonaerense.


Tensión en Diputados por cambios en la ley de Glaciares y duros cruces con el oficialismo