Dylan, el niño salteño que se hizo conocido por crear con sus manos un álbum del Mundial porque su mamá no podía comprárselo, abrió una sandwichería familiar junto a ella. El pequeño emprendimiento empezó después de la ayuda que recibieron tras la difusión de su historia. Una de sus maestras fue hasta el puesto, compró comida y contó que se sintió orgullosa por su alumno. Además, describió a Dylan como un chico atento, creativo y con buen rendimiento en la escuela, según relató ante Que Pasa Salta.
La maestra de Dylan llegó hasta el puesto familiar
La venta de sándwiches que comenzaron Dylan y su mamá sumó el acompañamiento de una docente del niño. La maestra se acercó al lugar, compró comida y habló sobre lo que le generó ver esta nueva etapa de la familia.
Según contó, tomó la decisión de visitar el puesto después de enterarse del emprendimiento. La situación la movilizó por el vínculo que mantiene con Dylan en la escuela y también por la iniciativa que encararon para generar ingresos.
“Cuando me enteré, me puse muy contenta. Estuve muy orgullosa de tener un alumno así”, expresó la docente al referirse al chico y al paso que dio junto a su mamá.
El álbum artesanal que cambió la historia de la familia
El caso de Dylan se conoció cuando salió a la luz que había fabricado su propio álbum del Mundial. Lo hizo con sus manos porque su mamá no podía comprarle uno, y esa historia permitió que muchas personas se acercaran para colaborar.
Después de esa repercusión, Dylan y su mamá pusieron en marcha una venta familiar de sándwiches. De acuerdo con lo informado, la actividad nació luego de la ayuda recibida por distintas personas que quisieron acompañarlos.
La docente también explicó por qué decidió apoyar el emprendimiento. “A mí me gusta apoyar a la gente que emprende, sobre todo a los niños que emprenden. La mamá siempre me agradece por haber estado presente para su hijo”, señaló.
Dylan también se destaca en la escuela
Además del interés que despertó su álbum hecho a mano, la maestra habló sobre cómo es Dylan dentro del aula. Lo describió como un alumno aplicado, participativo y atento durante las clases.
“Es un muy buen alumno. Tiene lindas notas, es de sacar 8, 9 y 10. Es un niño muy atento y participa un montón en las clases”, contó la docente sobre su desempeño escolar.
El dibujo ya aparecía en sus trabajos escolares
Antes de que la historia tuviera difusión, la maestra ya había notado que Dylan tenía una inclinación fuerte por el dibujo. Según recordó, ese gusto se veía en la escuela y también en producciones que el propio chico le había mostrado.
“Yo ya había observado que a Dylan le encantaba dibujar. Incluso él me había hecho dibujos”, recordó la docente al hablar sobre las señales que veía en el aula.
La maestra explicó que su vínculo con los estudiantes no se limita únicamente a enseñar contenidos. Indicó que también busca conocer cómo viven, qué les gusta y qué situaciones atraviesan fuera de la escuela.
“Yo sé que soy la maestra y vengo a enseñar, pero también quiero saber cómo viven, qué les gusta y qué les pasa. Tengo mucho diálogo con mis alumnos y he visto diversas realidades”, explicó.
En su mensaje para el niño, la docente puso el foco en la continuidad de sus estudios. “Dylan es un gran niño y se merece todo esto. Ojalá llegue lejos. Como siempre le digo, que nunca deje de estudiar, porque eso lo va a llevar mucho más lejos de lo que se imagina”.

