Casas, muros, estacionamientos y muelles tapados por el agua en el perilago del dique Cabra Corral encendieron de nuevo la preocupación por las inundaciones y por cómo se controla lo que se construye alrededor del embalse en Salta. Las últimas mediciones oficiales marcaron que el dique Cabra Corral quedó apenas a 1,65 metros de la cota máxima de seguridad, lo que dejó al descubierto edificaciones ubicadas por debajo de los 1.037 metros sobre el nivel del mar, justo donde la normativa dice que no debería haber nada fijo. Las imágenes se hicieron virales y pusieron otra vez en el centro de la escena el riesgo para vecinos, turistas y embarcaciones.
Imágenes virales del dique: edificaciones privadas tapadas por las inundaciones
La señal de alarma se disparó a partir de videos y fotos tomadas por navegantes que recorrían el dique Cabra Corral y registraron construcciones del perilago parcialmente cubiertas por el agua. Ese material fue difundido primero por el sitio Defrentesalta y después se multiplicó en redes sociales, donde se observan claramente accesos vehiculares, cercos perimetrales, muros y muelles sumergidos cuando todavía faltaban casi 2 metros para llegar a la cota de seguridad.
En varias de esas tomas se distingue que las lanchas pasan muy cerca de estructuras que ya no se ven completas, sino apenas sus puntas o barandas, una situación que generó fuerte malestar entre navegantes y guías turísticos que usan el embalse a diario. Las inundaciones no solo afectan propiedades privadas, sino que suman obstáculos peligrosos para quienes se mueven en el agua y desconocen dónde terminan los terrenos y dónde empiezan los rellenos ocultos.
Las imágenes fueron registradas cuando el nivel del dique Cabra Corral se ubicaba en 1.035,35 metros sobre el nivel del mar, es decir, todavía por debajo de la marca considerada crítica. Pero, aun así, ya había viviendas, estacionamientos, amarraderos y alambrados bajo el agua. Para técnicos consultados en la zona, el dato central es que las obras están en lugares donde las normas dicen que deben mantenerse libres, justamente para que, cuando el dique suba, no se conviertan en trampas ni para las personas ni para las embarcaciones.
El nivel del embalse, la cota 1.037 y la historia de las inundaciones
De acuerdo con los registros de la central hidroeléctrica, el viernes pasado el dique Cabra Corral llegó a 1.035,35 metros sobre el nivel del mar, quedando a solo 1,65 metros de la cota máxima de seguridad fijada en 1.037 metros. Ese número es clave porque a partir de esa altura empieza a operar el aliviadero principal, un sistema de diez compuertas diseñadas para evacuar excedentes hacia el río Juramento y así evitar problemas mayores por inundaciones aguas abajo.
Fuentes ligadas a la operación del embalse explicaron que, con los caudales que vienen entrando por los ríos Arias-Arenales, Toro-Rosario, Chicoana y Calchaquí-Guachipas, ya se descarta que esta temporada el nivel llegue a los 1.037 metros. Sin embargo, remarcaron que el valor alcanzado este año superó con claridad al de la temporada anterior y que el ascenso fue consecuencia directa de varios meses de lluvias fuertes y seguidas en toda la cuenca alta del sistema Juramento-Salado.
En los registros históricos de Cabra Corral figura un antecedente pesado: en marzo de 2011 el embalse alcanzó una marca que no se veía hacía 27 años, y las compuertas del aliviadero debieron mantenerse parcialmente abiertas con una erogación de 250 metros cúbicos por segundo. En ese episodio, amplias zonas de los departamentos de Metán y Anta, además de sectores de Santiago del Estero, quedaron bajo agua por las inundaciones. En aquel momento, dentro del esquema de regulación del río Juramento todavía no estaba incorporada la presa El Tunal como complemento.
También se recordó que, tras la habilitación del dique Cabra Corral, pasaron cinco años hasta que el embalse llegó a llenarse por completo. A partir de ahí, el reservorio se consolidó como la principal reserva hídrica del NOA y pieza central en el manejo de las crecidas del Juramento. Con la posterior entrada en funcionamiento de El Tunal, se sumó una herramienta más para administrar caudales y atenuar el impacto de futuras inundaciones hacia la producción agrícola de Salta y Santiago del Estero.
Qué dice la normativa sobre el perilago y cómo se construyó igual en zonas prohibidas
La reglamentación que rige el uso del perilago es clara: por debajo de la cota 1.037 metros sobre el nivel del mar no debería haber edificaciones ni estructuras fijas. El motivo es sencillo y está ligado a la seguridad: en ciclos de lluvias abundantes, como el actual, el nivel del dique Cabra Corral sube y cubre todo lo que se haya levantado en esa franja, generando riesgos para personas, propiedades y navegación.
Pese a esa restricción, con el paso de los años fueron apareciendo viviendas de uso permanente y de fin de semana, muros de contención, muelles, amarraderos y alambrados en lugares que la normativa reserva libres. Cuando el dique baja, esas obras quedan a la vista y se usan normalmente; pero cuando el agua vuelve a crecer y se registran nuevas inundaciones, terminan tapadas o semitapadas, como se ve ahora en distintos puntos del perilago.
Un embalse gigante, casas bajo el agua y un debate que vuelve al centro de la escena
Cabra Corral es uno de los embalses más grandes del país: el espejo de agua ocupa más de 11.500 hectáreas y la capacidad estimada ronda los 2.880 hectómetros cúbicos. Esa magnitud hace que su comportamiento sea plurianual, es decir, que las subas y bajas importantes no se dan en una sola temporada de lluvias o de sequía, sino a lo largo de varios períodos hidrológicos con aportes muy altos o muy bajos. Las inundaciones actuales se dan después de un verano 2024 marcado por una bajante histórica, que luego empezó a revertirse con las lluvias de la temporada siguiente.
Durante ese verano de niveles mínimos, en varias zonas del perilago se veían terrenos secos donde antes llegaba el agua, y muchas de las construcciones ahora afectadas por las inundaciones quedaban muy lejos de la orilla. Sin embargo, con un verano posterior todavía más lluvioso, la cota volvió a trepar y este año superó otra vez los 1.035 metros sobre el nivel del mar, cambiando por completo el paisaje y dejando bajo el agua estructuras que habían quedado expuestas durante la bajante.
En distintos informes periodísticos publicados en las últimas décadas ya se había advertido sobre edificaciones levantadas por debajo de la cota de seguridad en el dique Cabra Corral. En esos trabajos se detallaban muros, casas y muelles clavados en zonas donde las leyes exigen que no haya ocupación permanente. Ahora, con las nuevas fotos y videos circulando en redes, volvió a instalarse el debate por los controles en el perilago y por qué existen construcciones en áreas consideradas de riesgo.
Con el nivel actual del dique Cabra Corral, la presencia confirmada de viviendas, alambrados y amarraderos por debajo de los 1.037 metros mantiene el foco puesto en la supervisión de las obras en la zona, mientras las fuentes técnicas insistieron en que, según los aportes de los ríos Arias-Arenales, Toro-Rosario, Chicoana y Calchaquí-Guachipas, para esta temporada se descarta que el embalse llegue a la cota máxima que dispara la apertura del aliviadero.


Preocupación en el dique Cabra Corral por edificaciones bajo el agua e impacto de inundaciones