Cada 31 de julio se celebra el día de la Virgen de Huachana, una devoción que lleva peregrinos hasta el paraje ubicado a 80 kilómetros al oeste de Campo. La celebración está a cargo del Obispado de Añatuya y, según la referencia disponible, reúne anualmente a casi 100.000 fieles de Salta, Tucumán, Jujuy, el norte de Santiago del Estero, Santa Fe, Chaco, Buenos Aires y Bolivia.
La historia religiosa está ligada a Telésfora Verón, una joven que en 1820 contó varias veces a su familia que veía apariciones de la Virgen en el monte. Sus dichos no fueron aceptados en su casa y, de acuerdo con el relato tradicional, una vigilia nocturna de vecinos terminó con la imagen de la Virgen María entre las llamas de una fogata.
La Virgen de Huachana y los relatos de Telésfora Verón
La tradición sitúa el origen de esta devoción en 1820, cuando Telésfora Verón les comunicó reiteradamente a sus familiares que veía a la Virgen en una zona de monte. Sin embargo, sus parientes no creyeron en sus palabras y consideraban que la joven estaba loca.
En una de aquellas ocasiones, Telésfora habría salido de su vivienda durante la noche para dirigirse al sitio que reconocía como sagrado. El relato indica que atravesó la espesura del monte y esperó la aparición que, según decía, ocurría de manera habitual en ese lugar.
Luego de observar la imagen, regresó con apuro a la casa familiar. Allí encontró a sus parientes reunidos alrededor de la mesa y, conmovida por lo que acababa de vivir, recuperó la voz para insistir con su testimonio: “La he visto de nuevo… juro que la he visto de nuevo”.
La vigilia junto al árbol y la fogata
Después de ese episodio, Telésfora dejó su hogar y se internó en el monte. La situación fue advertida por la familia Verón, en especial por su hermano Juan Cruz, quien buscó convencer a los vecinos de Huachana de ir hasta el lugar señalado por la joven para comprobar o descartar las apariciones.
La búsqueda fue encabezada por Félix Taboada, quien estaba al frente del destacamento policial local. Los lugareños caminaron hasta el sitio indicado y se instalaron junto a un árbol, donde realizaron una vigilia durante la noche mientras aguardaban la llegada del amanecer.
Con el frío del monte durante las horas de espera, los vecinos encendieron una fogata grande y permanecieron cerca del fuego. Según el relato de la aparición, cuando comenzaba a salir el sol en el cielo santiagueño, los presentes vieron una imagen celestial entre las llamas.
El día de la Virgen de Huachana reúne fieles de Salta y otras provincias
Los testigos de aquella vigilia identificaron la figura con la Virgen María, la misma imagen que Telésfora Verón afirmaba haber visto en el monte. Tras ese momento, apagaron la fogata y Juan Cruz Verón llevó la pequeña imagen a su vivienda, donde fue resguardada durante muchos años.
Con el tiempo, miles de devotos comenzaron a acercarse a la casa de los Verón para venerar la imagen. La noticia sobre la Virgen se extendió y, cada 31 de julio, fue creciendo la llegada de peregrinos al lugar hasta alcanzar la convocatoria vinculada actualmente con la celebración de Huachana.
La imagen es venerada en el sitio asociado con las apariciones relatadas por Telésfora. La advocación de la Virgen de Huachana es reconocida por fieles de distintas provincias argentinas y de Bolivia, que participan de los actos religiosos encabezados por el Obispado de Añatuya.
Entre las invocaciones de la celebración, los devotos piden a María, Madre de Jesús, que interceda ante el Señor. La oración la nombra como Virgen de Huachana, la presenta como pobre y humilde, e incluye pedidos por la fe, el amor entre hermanos, la vivencia cristiana y las necesidades de los fieles.
La invocación finaliza con la expresión: “¡Virgen de Huachana, ruega por nosotros!”

