Un relevamiento nacional prendió todas las alarmas: más de la mitad de los hogares argentinos tuvo que salir a pedir plata prestada en los últimos seis meses para poder pagar lo básico, y aun así muchas familias no lograron cubrir todo el mes. El dato surge del Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix, que dibuja un mapa crudo del boom de las deudas cotidianas y cómo el crédito se convirtió en la única salida para llegar a la próxima quincena.
Según este informe, el crédito ya no se usa para proyectos, ni para emprender, ni para comprar algo grande; se usa para sobrevivir. La encuesta muestra que los préstamos se destinan, sobre todo, a comida, servicios, alquiler y tarjetas, en un contexto donde la mayoría dice que el sueldo pierde por goleada contra la inflación y que no llega ni al 20 de cada mes.
El estudio también refleja la bronca que crece con los números oficiales: más de la mitad de la gente no cree que los índices de inflación del INDEC muestren lo que pasa en la calle, en la góndola y en la factura de todos los días. En paralelo, el mismo informe registra una suba en la desaprobación a la gestión del Gobierno Nacional encabezado por Javier Milei, en un clima donde el ajuste ya se siente directamente en el bolsillo.
Las deudas explotan y el crédito ya no alcanza
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix, citado por Noticias Argentinas, puso números a algo que ya se comentaba en cada mesa familiar: el 56,4% de las familias tomó algún tipo de deuda para cubrir consumos básicos en los últimos seis meses. No se trata de compras de lujo ni de inversiones, sino de gastos diarios que antes se manejaban con el sueldo y ahora obligan a pedir prestado.
Dentro de ese grupo endeudado, el panorama es todavía más preocupante: casi 9 de cada 10 personas que se endeudaron ya tuvieron problemas para pagar esas obligaciones. Es decir, se pide crédito para tapar un agujero, pero enseguida aparece otro, más grande, que vuelve a ahogar a los hogares argentinos. Así, el financiamiento deja de ser una ayuda puntual y se transforma en un círculo que se repite todos los meses.
El informe detalla que los destinos principales de esos préstamos son gastos del día a día, saldos de tarjetas y cancelación de otras deudas. No hay margen para pensar en el futuro, porque la urgencia está puesta en llegar al fin de semana. Esta distribución llevó a Zentrix a remarcar que el financiamiento ya no se orienta a generar ingresos más adelante, sino a cubrir necesidades básicas del presente inmediato.
En ese marco, la propia consultora resume el fenómeno con una frase contundente: “el fenómeno describe un cambio en la función de la deuda: deja de ser una herramienta financiera y pasa a convertirse en un mecanismo de subsistencia”. El relevamiento vincula directamente ese cambio con el desfasaje entre ingresos y costos mínimos para mantener el hogar funcionando.
De la caída del salario a la montaña de deudas: el circuito que atrapa a las familias
Zentrix describe la situación como un proceso en varias etapas. Según el informe, todo arranca con la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a los precios. Cuando la plata que entra ya no rinde como antes, aparece la primera señal de alerta: cada mes se vuelve más difícil sostener el nivel de consumo básico que la familia tenía hasta hace poco.
La segunda fase que marca el estudio es justamente esa: la dificultad para mantener el consumo mensual. Las compras se achican, se cambian marcas, se estiran los productos y se patean pagos. Pero, aun así, muchos hogares argentinos no logran equilibrar la cuenta. Ahí, la tercera etapa se vuelve inevitable: el recurso al endeudamiento para cubrir la brecha entre lo que se gana y lo que se gasta.
La cuarta fase es la más delicada, porque muestra que el crédito tampoco resuelve el problema: con cada nueva deuda, crece la incapacidad para pagar. Según el relevamiento, casi 9 de cada 10 personas que se endeudaron ya chocaron contra esa barrera. En paralelo, el informe subraya otro dato fuerte: “el 83,9% afirmó que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población no logra llegar al 20 de cada mes”.
De esta forma, el endeudamiento se convierte en una especie de respirador artificial de corto plazo. Se toma un préstamo para pagar la tarjeta, se usa la tarjeta para pagar los servicios, se difiere el alquiler, y el mes siguiente vuelve a repetirse la misma secuencia. En ese ida y vuelta continuo, las deudas se acumulan y el margen de maniobra de las familias se achica cada vez más.
Inflación, desconfianza en el INDEC y golpe al Gobierno Nacional
Además de medir cómo se endeudan los hogares argentinos, el Monitor de Opinión Pública de Zentrix se metió de lleno en la percepción social sobre los precios y los datos oficiales. De acuerdo con el estudio, un 65,8% de la población considera que los índices de inflación del INDEC no reflejan el aumento real de sus gastos diarios. Es decir, para la mayoría, lo que se informa no coincide con lo que se paga en la caja del súper o en la boleta de luz.
El documento aclara que no se trata solo de una discusión técnica sobre cómo se calcula la inflación. Señala una brecha cada vez más visible entre el número oficial y la economía que se vive puertas adentro, donde las deudas se vuelven rutina. El informe menciona, además, sospechas sobre posible injerencia política en las estadísticas y la sensación de que las canastas o ponderaciones no representan el consumo real de los hogares, factores que alimentan la desconfianza hacia el organismo estadístico.
En paralelo, el mismo MOP midió la opinión pública sobre el Gobierno Nacional encabezado por Javier Milei. El relevamiento consignó que en marzo la desaprobación de la gestión llegó al 53,3%, con una suba de 8,3 puntos respecto de la medición anterior, mientras que la aprobación cayó hasta el 38,5%. Según la consultora, “la ‘tolerancia social’ se está reduciendo a medida que el ajuste deja de ser una proyección macroeconómica y pasa a sentirse directamente en el bolsillo”.


Crece el peso de las deudas en los hogares argentinos para llegar a fin de mes