La economía salteña siente el golpe: el consumo de combustibles se viene abajo, con un desplome fuerte en el gas vehicular y un freno claro en la venta de nafta súper, según la Cámara de Expendedores de Combustible de Salta. La presidenta, Andrea Guraiib, explicó que la demanda de gas cayó de forma “muy considerable”, mientras que la nafta muestra una baja más suave, aunque igual preocupa a los estacioneros. En cambio, los combustibles premium todavía zafan y no registran una merma importante en su nivel de consumo cotidiano.
El consumo de gas vehicular se derrumba mientras la nafta se estanca
Desde el sector señalan que el consumo de gas natural comprimido se hunde en Salta y marca el retroceso más fuerte dentro de los combustibles, algo que los dueños de estaciones de servicio ya ven todos los días en los surtidores. Guraiib detalló que el gas vehicular perdió terreno de manera marcada, muy por encima de lo que pasa con la nafta súper común.
La nafta, por su parte, no se salva del sacudón: la Cámara habla de una baja más moderada, pero igual reconoce que el consumo se planchó y que los salteños cargan cada vez menos litros. En este contexto, la comparación entre lo que se paga por gas y lo que cuesta la nafta sigue favoreciendo al gas, aunque eso no alcanza para que aparezcan nuevos autos convertidos.
En un dato llamativo para el bolsillo de los conductores, Guraiib remarcó que el gas vehicular sigue siendo más barato que la nafta súper, con un valor que se mantiene por debajo de la mitad. Sin embargo, ese beneficio queda casi exclusivo para quienes ya hicieron la inversión en equipos, porque el resto duda antes de tocar el consumo y meterse en un gasto grande.
Autos nuevos, menos conversiones y consumo en caída libre
Según la Cámara, el cambio en el parque automotor salteño empuja hacia abajo el consumo de gas y frena la nafta tradicional. Guraiib contó que cada vez se ven más unidades híbridas y eléctricas circulando, además de motores nafteros modernos que rinden mucho más por litro. Esa combinación reduce la necesidad de pasar por la estación y cargar gas natural comprimido.
La dirigente indicó que los motores nuevos a nafta están dando “entre 17 y 19 kilómetros por litro”, algo que achica la brecha económica con el gas y hace que muchos automovilistas piensen dos veces antes de convertir sus vehículos. A esto se suma el aumento fuerte en el precio de los cilindros y la caída de los planes en cuotas sin interés, que complican todavía más el acceso a las instalaciones.
Como resultado, el parque automotor no muestra un aumento en la cantidad de autos a gas: desde el sector empresario aseguran que prácticamente no se ve crecimiento en vehículos con GNC. La tendencia, según la Cámara, pasa por mantener el consumo solo en los que ya tenían el sistema colocado, mientras se retraen las nuevas conversiones por los costos y por el rendimiento mejorado de la nafta común.
Transportistas parados y menos consumo en las rutas salteñas
La situación económica golpea de lleno: muchos pequeños transportistas salteños tienen sus flotas frenadas y eso recorta el consumo de gas y nafta en todas las rutas. Guraiib detalló que el fletero, el transportista chico y varias pymes con pocas unidades dejaron camiones y utilitarios quietos por falta de cargas, lo que automáticamente se traduce en menos litros vendidos en las estaciones.
Ante este combo de factores, desde la Cámara insisten en que no existe una única causa que explique la baja, sino una mezcla entre la caída de la actividad, el cambio en los autos, el costo de los equipos y el nuevo comportamiento de consumo de los conductores, que ajustan cada peso antes de decidir cuánto gas o nafta van a cargar.

