La crisis del consumo dejó de ser un problema solo del changuito del súper y ahora también se siente en los bolsillos más altos: en Salta y en todo el país se frenaron las ventas de autos, electrodomésticos y propiedades, se achicó el crédito a personas y el salario real volvió a perder contra los precios, según datos oficiales y privados conocidos este martes 10 de marzo de 2026. El fenómeno, que muestra cómo se enfría el consumo incluso entre los sectores de mayores ingresos, enciende alarmas en el comercio, el sistema financiero y el mercado de bienes caros.
La crisis del consumo ya alcanzó a los que antes zafaban
Hasta mediados de 2025, los analistas hablaban de “dos Argentinas”: por un lado, el consumo masivo golpeado; por otro, el consumo de bienes durables y de alto valor que seguía firme entre la clase media y los sectores de mayores ingresos. Ese escenario cambió por completo hacia comienzos de 2026 y ahora el parate se siente de forma pareja, desde la góndola hasta la concesionaria.
Los datos marcan que la crisis del consumo dejó de hacer diferencias. Lo que antes se veía como un refugio de quienes todavía podían cambiar el auto, comprar un electro grande o cerrar una escritura, hoy aparece en rojo. La caída es sostenida y se refleja en varios rubros que, hasta hace poco, parecían blindados.
En el sector automotor, uno de los primeros termómetros del poder de compra de los sectores de mayores ingresos, se encendieron las luces de alarma. En enero se registraron 66.080 patentamientos de vehículos a nivel nacional, un 5% menos que en enero de 2025, según la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA). Ese freno pega directo en las zonas donde tradicionalmente se mueven los autos 0 km, incluidas las concesionarias que operan en Salta.
El rubro electrodomésticos tampoco escapó al derrumbe. Datos del Indec muestran que, en el cuarto trimestre de 2025, las ventas del sector sumaron 1,48 billones de pesos, por debajo de los 1,50 billones del mismo período de 2024. En términos corrientes, la baja fue del 1,7%. Sin embargo, cuando se mira el impacto real descontando la inflación, la consultora Vectorial calculó un desplome del 18% interanual, lo que refleja cómo se desinfla la compra de televisores, heladeras y otros productos caros.
El mercado inmobiliario, otro clásico canal de inversión para los sectores de mayores ingresos, también muestra señales de enfriamiento en parte del mapa. El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires informó que, en enero, las escrituras de compraventa en ese distrito cayeron 6,1% frente al mismo mes del año anterior. Al mismo tiempo, el organismo marcó que en la provincia de Buenos Aires las escrituras seguían en terreno positivo, dejando en claro que la crisis del consumo no afecta de igual manera a todas las jurisdicciones.
Turismo, salarios y créditos: el combo que hunde el consumo
El turismo emisivo, otro clásico indicador de cómo se mueven los bolsillos más acomodados, pegó un volantazo después de más de un año de subas. En enero se registró una baja del 8,5% frente al mismo mes de 2025, cortando una racha de 14 meses seguidos de crecimiento interanual. Fue el primer descenso desde noviembre de 2024 y dejó en evidencia que los viajes al exterior también se resienten.
Desde la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) describen que se frenó la recomposición del gasto en bienes durables que se había notado el año anterior. El economista jefe de la entidad, Matías Bolis Wilson, explicó que “hace un año vimos que había una recomposición de la cartera de consumo en las familias cuando este comenzó a recuperarse, con un mayor consumo de bienes durables por la reaparición del crédito, pero ahora vemos que afloja esa recomposición”.
En el centro de la crisis del consumo aparece el salario real, que no llega a recuperar lo perdido. El exviceministro de Economía y economista jefe de Vectorial, Haroldo Montagu, señaló que “lo que estamos viendo es que ni siquiera el percentil más rico de los asalariados registrados recuperó su nivel de poder adquisitivo de noviembre de 2023, según el Indec. Especialmente, en el sector registrado asalariado”.
Un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la CTA de los Trabajadores ya advertía que, en octubre de 2025, el salario real de los trabajadores formales del sector privado se ubicaba cerca del 94% del nivel de noviembre de 2023. Si se toma el índice de precios al consumidor que el Gobierno dejó sin actualizar en febrero, el poder de compra quedaba en torno al 90% de aquel registro.
La recta final de 2025 estuvo marcada por una combinación letal: inflación acelerada y aumentos salariales que no llegaban a empatarle. Según los datos difundidos, los sueldos reales del sector privado formal subieron 1,4% en septiembre contra una inflación del 2,1%; avanzaron 2,1% en octubre frente a un 2,3% de precios; crecieron 2,1% en noviembre con una inflación del 2,5%; y aumentaron 2,5% en diciembre mientras el índice marcaba 2,8%.
El balance de 2025 cerró con un retroceso del 2,1% en el salario real de los trabajadores privados registrados. El golpe más duro se concentró en los últimos tres meses del año: solo en el cuarto trimestre la caída llegó al 2,5%. Especialistas remarcan que este comportamiento es típico cuando la inflación se acelera y las paritarias se negocian mirando la inflación pasada, sin alcanzar a cubrir lo que viene después.
Ingresos que no alcanzan y familias endeudadas: el costado oculto de la crisis del consumo
Para Montagu, la dinámica de los ingresos terminó modificando el propio diagnóstico oficial sobre el consumo. Recordó que durante 2025 “la hipótesis del Gobierno era que la gente dejó de comprar alimentos y bienes de consumo masivo y pasó a comprar bienes durables”. Sin embargo, remarcó que el hecho de que “ahora a la par que cae el consumo masivo y también el de bienes durables” confirma que el factor decisivo es la plata que entra al bolsillo.
El deterioro del salario real pegó de lleno en el endeudamiento familiar y en el crédito minorista. Luis Campos, especialista en mercado de trabajo del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma, advirtió que “hay un agotamiento del consumo apalancado en el crédito. Con estas tasas y un escenario donde el mejor futuro es, con suerte, mantener tu situación actual (no perder el laburo y que no caiga mucho tu ingreso) no hay mucha chance de que el consumo crezca por esta vía”.
En el sistema financiero, diferentes entidades privadas señalaron de manera reservada que los préstamos personales y los prendarios llevan cinco meses consecutivos de caída en términos reales. Sobre los créditos hipotecarios, describieron un comportamiento “dispar, con crecimientos moderados en algunos meses y una desaceleración hacia fin de año”.
Los datos de morosidad refuerzan el cuadro de tensión en las finanzas de los hogares. Un relevamiento de Quantum Finanzas, en base a estadísticas del Banco Central, mostró que la irregularidad en los créditos personales saltó del 3,3% en diciembre de 2024 al 11,9% en diciembre de 2025. En los préstamos prendarios, la proporción de deudores en situación irregular subió del 1,9% al 4,5% en el mismo período.
En los créditos hipotecarios, el aumento de mora fue más acotado: del 1,5% al 1,6% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, según los mismos registros. Sumando todas las líneas para familias, la tasa de irregularidad trepó al 9,3% en diciembre último, cuando al inicio de 2025 se ubicaba en 2,6%.
En el comercio se instala una fuerte incertidumbre sobre qué puede pasar con el consumo de bienes de alto valor en los próximos meses. Bolis Wilson marcó que el deterioro en esa categoría “no necesariamente es perdurable en el tiempo”, aunque subrayó que “con la volatilidad que hay es difícil saber si se va a revertir la tendencia o no”.
El economista de la CAC advirtió también sobre el rol que tendrá la evolución de los ingresos laborales durante 2026. Indicó que “son meses estacionalmente complicados en cuanto al crédito, por lo que habrá que esperar a marzo o abril para ver si hay un nuevo cambio en la composición de la cartera de consumo de las familias”, y sostuvo que, “dado que no hay política de ingresos por parte del Gobierno, el ingreso real de las familias dependerá del crecimiento de la economía”.


Crisis del consumo en Salta: salarios, crédito y bienes durables en retroceso