El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a Carlos Alberto Vega, exmilitar e integrante del área de Inteligencia, a 12 años de prisión por delitos cometidos contra Marcos Eduardo Ramos y su hermano Elías Ismael Suleiman. El juicio examinó la apropiación de Marcos, reconocido como el nieto 128, y la retención, ocultamiento y alteración de identidad de ambos hermanos tras hechos ocurridos en Tucumán en noviembre de 1976.
La sentencia fue dictada por unanimidad por los jueces subrogantes Ana Carina Farías, María Cristina Giordano y Federico Bothamley. Vega continuará detenido con prisión preventiva domiciliaria en su vivienda de Buenos Aires, bajo monitoreo electrónico, mientras que la lectura de los fundamentos del fallo fue diferida.
La apropiación de Marcos comenzó después del secuestro de su madre
La investigación judicial ubicó el secuestro definitivo de Rosario del Carmen Ramos, militante política, en noviembre de 1976. Ramos ya había padecido dos secuestros anteriores y, luego de su desaparición, sus dos hijos también fueron secuestrados.
Los hermanos fueron llevados a una vivienda de Tafí Viejo, donde comenzó su separación. Elías Ismael Suleiman tenía ocho años y logró escapar, aunque quedó a la deriva tras haber sufrido la vulneración de su identidad. Marcos Eduardo Ramos tenía cinco meses y permaneció retenido.
De acuerdo con lo acreditado en el expediente, Marcos fue anotado con una identidad diferente como hijo propio de Víctor Lucio Sánchez, Personal Civil de Inteligencia ya fallecido. Sánchez integraba el Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército Argentino.
La identificación del nieto 128 se completó con estudios genéticos
Marcos recuperó parcialmente su identidad de origen en 2018, cuando pudo determinar su rama materna. Más adelante, los estudios de compatibilidad genética con sus tíos paternos permitieron avanzar sobre su filiación biológica.
En junio de 2026, los análisis establecieron con certeza científica que Marcos también es hijo del desaparecido Pastor Dante Campos. La labor del Banco Nacional de Datos Genéticos permitió completar a mediados de 2026 la definición de su rama paterna.
El exmilitar fue condenado como partícipe necesario de los delitos
El tribunal consideró a Carlos Alberto Vega partícipe necesario de los hechos cometidos en perjuicio de Marcos Eduardo Ramos y Elías Ismael Suleiman. La condena abarcó la sustracción, retención y ocultamiento de menores de diez años, además de la alteración y la incertidumbre sobre el estado civil de las víctimas.
Los magistrados entendieron que los delitos juzgados configuraron un concurso real. Además de los 12 años de prisión, a Vega se le impuso inhabilitación absoluta por el mismo plazo. El proceso fue seguido desde su domicilio junto a su defensor técnico, Hernán Corigliano.
Durante los alegatos finales, los fiscales generales Pablo Camuña y Patricio Rovira, junto con la auxiliar fiscal Valentina García Salemi, habían solicitado una pena de 17 años de encierro carcelario. La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y Conadi participaron como querellantes, mientras que la defensa pidió la absolución de Vega.
El veredicto también ordenó medidas de reparación integral para las víctimas e incluyó mandatos institucionales dirigidos al Poder Ejecutivo Nacional para proteger a los organismos vinculados con la restitución de identidad.


A 49 años del golpe, dos mujeres cuentan qué vivieron cuando eran niñas durante la dictadura