En Salta Capital, una madre terminó con condena firme después de que la Justicia provincial la encontrara culpable de frenar el contacto entre sus hijos y el padre. El caso arrancó por la denuncia de su expareja, quien contó que, tras la separación, dejó de ver a los dos chicos y perdió toda comunicación con ellos. El fallo salió este jueves y ya empezó a circular fuerte en redes por el alcance que tiene para los conflictos familiares en la provincia.
La denuncia del padre y el quiebre total del contacto con los hijos
Según la causa, el hombre afirmó que había estado en pareja con la imputada durante cinco años y que llevaban separados tres. En ese tiempo, relató que dejó de tener cualquier tipo de contacto con sus hijos, pese a los intentos de recomponer el vínculo.
El denunciante aseguró que, desde la ruptura, no pudo ver más a los dos menores que tenían en común. Dijo que no solo se cortaron las visitas, sino también los llamados, mensajes y cualquier clase de acercamiento, lo que encendió la bronca y lo llevó a acudir a la Justicia.
Entre los puntos que más pesaron en el expediente se destacó que este bloqueo del vínculo no fue algo aislado ni ocasional, sino una situación que se sostuvo en el tiempo, y que afectó de lleno la relación entre el padre y sus hijos.
El viaje al exterior sin autorización paterna que agrava la causa
Dentro del expediente se sumó un episodio que llamó fuerte la atención del Tribunal: el hombre denunció que la mujer salió del país con uno de los chicos sin autorización del padre. Este dato fue incorporado como parte clave del contexto de impedimento de contacto.
De acuerdo con lo que figura en la causa, ese viaje al exterior se realizó sin la firma ni el permiso del progenitor, lo que fue tenido en cuenta por la Sala VII del Tribunal de Juicio como un hecho que reforzaba el impedimento del vínculo entre el padre y su hijo menor.
La condena: prisión condicional y reglas de conducta estrictas
El juez Francisco Mascarello, vocal de la Sala VII del Tribunal de Juicio, decidió imponer a la mujer una condena de 2 años y 6 meses de prisión de ejecución condicional. La declaró penalmente responsable del delito de impedimento de contacto de menores con sus padres no convivientes.
Además, el fallo remarca que el delito quedó agravado por tratarse de un menor de 10 años. Este punto fue clave al momento de fijar la pena y marcar el peso que tuvo la edad del chico en la resolución judicial.
Como parte de las reglas de conducta, la sentenciada deberá fijar un domicilio estable y someterse al seguimiento del Programa de Inserción Social y Supervisión de Presos y Liberados. También se le prohibió consumir estupefacientes y se le ordenó no incurrir en abuso de bebidas alcohólicas, medidas que se mantendrán mientras dure la condena.

