Un hombre de 56 años fue condenado en Salta a 10 años y 6 meses de prisión efectiva por abuso sexual contra su hija, quien era menor de edad cuando ocurrieron los hechos. La sentencia llegó después de que el acusado admitiera su responsabilidad en una causa por delitos contra la integridad sexual. El caso fue resuelto mediante un juicio abreviado, con la intervención del juez Federico Diez, el fiscal penal Daniel Escalante y la conformidad de las partes, incluida la Asesoría de Menor e Incapaces.
El juicio abreviado y la condena de cumplimiento efectivo
La resolución fue dictada por el juez Federico Diez, quien homologó el acuerdo alcanzado entre las partes durante el proceso. El acusado estuvo asistido por la Defensa Oficial y reconoció los hechos que se le atribuían.
En la audiencia intervino el fiscal penal Daniel Escalante, interino en la Fiscalía 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, en representación del Ministerio Público Fiscal.
Según la acusación, los abusos ocurrieron mientras la víctima convivía con el hombre condenado y se encontraba bajo su cuidado. La calificación legal contempló agravantes por el vínculo, la guarda y la convivencia.
La denuncia que permitió avanzar en la investigación por abuso sexual
La causa comenzó a partir de la denuncia presentada por un hermano de la víctima, quien no vivía en la misma vivienda. El joven acudió contra su padre luego de tomar conocimiento de lo que habría sufrido su hermana.
De acuerdo con lo establecido en la investigación, la niña había quedado huérfana de madre y vivía junto a sus hermanos con el acusado. En ese contexto, los hechos se habrían iniciado cuando tenía siete años.
La víctima le contó lo ocurrido a una prima de confianza. A partir de ese relato y de otras medidas incorporadas al expediente, se reconstruyó que durante un tiempo prolongado no denunció por temor y por miedo a las consecuencias de revelar lo sucedido.
Las pruebas incorporadas y el testimonio de la víctima
El avance de la causa permitió reunir distintos elementos probatorios. Entre ellos se sumaron informes psicológicos, declaraciones de familiares y el testimonio de la víctima mediante Cámara Gesell.
Con esos elementos, el fiscal Escalante sostuvo la acusación contra el hombre por varios hechos cometidos en perjuicio de su hija mientras mantenían convivencia.
El condenado fue considerado responsable de abuso sexual simple agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia; abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia; y abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia, en dos hechos. Todos fueron considerados en concurso real.


La condena en Salta dejó al descubierto un largo historial de abusos