La jueza María Gabriela González condenó a un hombre a 10 años de prisión de cumplimiento efectivo por abuso sexual gravemente ultrajante en perjuicio de dos mujeres, según se informó este viernes. La sentencia se dictó luego del juicio en el que se analizaron los relatos de las víctimas, pericias y testimonios incorporados al proceso. Tras la decisión judicial, además, se ordenó que el condenado sea incorporado al Registro Provincial de Condenados vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual, en el marco de la Ley Provincial N° 7775.
La audiencia de cesura tuvo la participación de la fiscal penal interina 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Celina Morales Torino, en representación del Ministerio Público Fiscal. Después de valorar la prueba producida durante el debate y escuchar a las partes, la magistrada declaró responsable al acusado por hechos cometidos contra ambas damnificadas.
La condena de 10 años de prisión se definió tras el análisis del juicio
De acuerdo con lo informado en la audiencia, una de las víctimas denunció hechos sufridos entre los 9 y los 18 años. La otra, una adolescente, declaró haber padecido conductas que vulneraron su integridad sexual entre los 6 y los 13 años. Con esos elementos, la jueza González resolvió imponer una pena de cumplimiento efectivo.
La fiscal Morales Torino sostuvo en su alegato de clausura que la investigación se inició a partir de la denuncia presentada por una de las víctimas. Según expuso, la mujer relató que el acusado era amigo de su hermano y que, por un deseo que él había expresado antes de morir, pasó a ser su padrino. Esa situación, de acuerdo con la acusación, le permitió ingresar al entorno familiar.
Luego de la lectura de la sentencia, también se dispuso la inscripción del condenado en el Registro Provincial de Condenados vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual. Esa medida fue ordenada conforme a la Ley Provincial N° 7775.
El caso por abuso sexual se apoyó en los relatos de las víctimas
En su exposición, la fiscal señaló que la primera denunciante contó que los abusos comenzaron cuando tenía 9 años y siguieron hasta que cumplió 18. Según ese testimonio, el acusado aprovechaba la confianza que tenía con la familia para ingresar de manera frecuente a la vivienda y acceder a su dormitorio y a otros espacios de intimidad.
La misma víctima indicó que su familia atravesaba una situación de especial vulnerabilidad después de una pérdida sufrida en ese período. También explicó que durante años no pudo contar lo que pasaba por el temor que le provocaban las amenazas del acusado y por la preocupación que sentía por el estado de salud de sus padres.
Recién cuando tenía 22 años, según se informó, pudo exteriorizar lo ocurrido. Lo hizo después de que una sobrina le relatara vivencias similares con el mismo hombre. Tras confrontarlo, decidió radicar la denuncia.
Dos mujeres declararon y hubo informes profesionales durante el debate
La segunda víctima declaró a través de Circuito Cerrado de Televisión (CCTV). En esa exposición, refirió haber sido víctima de conductas cometidas por el condenado que afectaron su integridad sexual desde los 6 hasta los 13 años.
Morales Torino remarcó que este tipo de delitos suele presentar dificultades probatorias particulares, ya que muchas veces ocurren en ámbitos privados y sin testigos directos. En ese marco, subrayó que el testimonio de las víctimas es un elemento central cuando se analiza según las reglas de la sana crítica racional y encuentra respaldo en otras pruebas incorporadas al expediente.
Durante el juicio también declararon profesionales que participaron en las evaluaciones practicadas a las damnificadas. Esos especialistas indicaron que los relatos de ambas no presentaban indicadores de mendacidad y que resultaban compatibles con secuelas que habitualmente se observan en víctimas de delitos contra la integridad sexual.
A su vez, comparecieron personas del entorno de las víctimas. Esos testimonios dieron cuenta de cambios que fueron advirtiendo con el paso del tiempo en sus conductas y también de una baja en el rendimiento escolar. En relación con una de las damnificadas, se indicó además que había manifestado temor de asistir a la vivienda de sus abuelos, un lugar al que el acusado concurría con frecuencia.
La Fiscalía expuso, además, las consecuencias que los hechos tuvieron sobre la salud mental y el desarrollo emocional de ambas víctimas. Los profesionales que declararon durante el debate explicaron que las secuelas impactaron en distintas áreas de sus vidas, entre ellas los vínculos sociales y el desempeño escolar, y que incluso llegaron a exteriorizarse a través de conductas autolesivas.


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