El sistema de colectivo urbano en la ciudad de Salta quedó en el ojo de la tormenta en plena crisis económica: usuarios denuncian menos unidades en la calle, demoras que se hacen eternas y, encima, las empresas ya ponen sobre la mesa la chance de un fuerte aumento del boleto. En los últimos días se multiplicaron los reclamos por la caída de frecuencias justo cuando arrancaron las clases, con especial bronca en barrios de zona norte y oeste.
Referentes del sector empresario admitieron que hay menos colectivos circulando y lo ataron de lleno a la falta de recursos: aseguran que “no hay plata” para sostener el servicio como antes y apuntan contra recortes en los aportes que reciben. En ese marco, plantean que el valor del pasaje de colectivo podría pegar otro salto y encender aún más los ánimos de los pasajeros.
Mientras tanto, también se abrió otra pelea de fondo por el futuro del transporte: se mencionan planes para migrar a colectivos eléctricos, algo que fue cuestionado por parte de los empresarios por el alto costo de esas unidades frente a la situación actual.
Más espera y barrios calientes por las demoras de colectivos
En los últimos días, el sitio Salta Comparativa recibió una catarata de quejas de usuarios del colectivo urbano. Los mensajes marcan un mismo punto: cada vez hay menos colectivos y las demoras superan por mucho los tiempos normales de espera, sobre todo en horarios clave de entrada y salida de escuelas y trabajos.
Los reclamos se concentran con más fuerza en la zona norte y la zona oeste de la ciudad, donde vecinos aseguran que los minutos “de tolerancia” directamente ya no existen. Varios usuarios señalaron que pasan largos ratos en las paradas sin ver un solo colectivo y que, cuando llega uno, viene repleto.
Todo esto pasa justo en el inicio del ciclo lectivo, cuando más se necesita que el sistema funcione. Familias que mandan a sus chicos a la escuela y trabajadores que dependen del colectivo para moverse en medio de la crisis económica describen jornadas de viaje cada vez más largas y complicadas.
Recorte de aportes y presión para subir el boleto de colectivo
Ante la lluvia de reclamos, Salta Comparativa habló con representantes de empresas del transporte urbano. Los empresarios confirmaron que hay menos colectivos en la calle y lo vincularon directamente a un ahogo financiero: según explicaron, la crisis económica golpea fuerte y “no hay plata” para mantener la misma cantidad de unidades que antes.
En ese contexto, apuntaron a la política de la Sociedad Anónima del Estado de Transporte Automotor (Saeta). De acuerdo con lo que trasladaron al medio, el organismo habría aplicado una reducción del 30% en los aportes que gira a las compañías que prestan el servicio de colectivo en la ciudad de Salta, lo que se reflejaría de inmediato en la operatoria diaria.
“Esto se transforma insostenible”, declaró a Salta Comparativa el responsable de una de las firmas. En la misma charla reveló que “existe el deseo de llevar el valor del pasaje de colectivo a $1.700”. Hoy el boleto está en $1.150, por lo que ese número implicaría un aumento muy fuerte para los usuarios, que ya vienen ajustados por la crisis económica.
Tensión por los colectivos eléctricos y el futuro del sistema
Además del problema de tarifas y plata, la relación entre las empresas y sectores de la administración provincial sumó otro foco de tensión: el futuro del modelo de transporte. Voces ligadas al rubro indicaron que dentro del esquema oficial algunos espacios impulsan un cambio desde las unidades tradicionales a colectivos totalmente eléctricos.
Empresarios consultados cuestionaron esa posibilidad por los altos costos, en contraste con la situación actual del servicio de colectivo en plena crisis económica. “No hay plata para unidades comunes y quieren ir para unas eléctricas que salen mucho más. Es una locura”, afirmaron ante el medio.

