Cargnello aprovechó su última procesión como arzobispo en la celebración de la Virgen del Perpetuo Socorro para dejar un mensaje centrado en la escucha y en la vida cotidiana. Durante su participación, puso el foco en la familia, en los vínculos cercanos y en cómo las preocupaciones diarias, además de las pantallas y los mensajes permanentes, pueden correr del centro la atención sobre el otro. En ese marco, habló de situaciones comunes dentro de la casa y también de escenas en las que dos personas comparten un mismo lugar, pero casi no se conectan entre sí.
El mensaje de Cargnello apuntó a la escucha dentro de la familia
Durante la celebración, Mario Antonio Cargnello señaló que muchas veces lo cotidiano termina tapando lo que pasa con quienes están más cerca. Según expresó, esa falta de atención aparece incluso dentro del ámbito familiar, cuando se comparten espacios pero no se registra lo que le pasa al otro.
En ese sentido, describió situaciones habituales y dijo: “Se nos escapan a veces las palabras de la esposa, del marido, de los hijos, de los padres. Las ignoramos o no nos damos cuenta”. A partir de esa observación, remarcó la necesidad de recuperar la capacidad de escuchar en los vínculos personales y también en los comunitarios.
En la última procesión habló del impacto de las pantallas en la comunicación
Cargnello sostuvo además que la comunicación fue históricamente “alimento de la vida familiar”, aunque advirtió que hoy aparece atravesada por distintos factores. Entre ellos mencionó la televisión, la radio, los mensajes permanentes y el uso del teléfono celular, ya que, según planteó, interfieren en la relación entre las personas y debilitan el intercambio de todos los días.
Como ejemplo, graficó escenas en las que dos personas están juntas, aunque aisladas por las pantallas. “Estamos dos novios y uno con el teléfono y el otro también, y no nos hablamos, no nos escuchamos”, expresó. En la misma línea, también se refirió a los auriculares y afirmó que “Se convierten en tapones para no escuchar la realidad muchas veces”.
La referencia final vinculó el mensaje con la Virgen del Perpetuo Socorro
En otra parte de su reflexión, el arzobispo relacionó la escucha con una mirada más amplia sobre la vida en común. “La vida humana sin relaciones, ¿qué es? Un árbol que va creciendo solo y termina secándose”, afirmó al explicar por qué consideró necesario volver a prestar atención al otro.
Hacia el cierre de su participación, unió ese planteo con la figura de la Virgen del Perpetuo Socorro, a quien presentó como ejemplo de escucha atenta frente a la necesidad ajena. En ese marco, pidió cultivar “el arte de escuchar” no solo en el trato entre las personas, sino también ante la creación y frente a todo lo que rodea la vida cotidiana.

