Una familia sin trabajo pasa sus días en la calle, frente a la Maternidad Martin y el CEMAR, en el centro de Rosario, después de quedarse sin vivienda por no poder afrontar el alquiler. El grupo está integrado por una pareja, su hijo de 15 años, el padre de uno de ellos, que es jubilado y tiene 70 años, y también una perra de 5 años. Según contaron, llevan poco más de un mes en esa situación, luego de perder sus ingresos casi al mismo tiempo y verse obligados a dejar la casa donde vivían en barrio Luis Agote.
De acuerdo con su relato, uno de los principales problemas para salir de la calle es que no consiguen una pensión que puedan pagar y, además, muchos lugares no aceptan menores ni mascotas. Sabrina señaló que recibieron ayuda municipal a través de un subsidio, aunque explicó que ese monto no alcanza para alquilar una habitación. Mientras tanto, duermen en una plaza, con frazadas, bolsas y algunos elementos básicos para soportar el frío.
La familia quedó en la calle después de perder ingresos y no poder sostener el alquiler
Sabrina explicó que vivían sobre Urquiza al 3700, en barrio Luis Agote, pero la suba constante del alquiler terminó por volver imposible seguir en esa vivienda. A esa dificultad se sumó otro golpe casi al mismo tiempo: tanto ella como su pareja dejaron de percibir ingresos y, desde entonces, ya no pudieron cubrir el pago mensual.
La mujer contó que recibió un subsidio municipal, aunque remarcó que no les alcanza para resolver el problema habitacional. “Nos dieron 100 mil pesos a cada uno, pero una habitación está arriba de los 280 mil”, indicó. Según dijo, esa diferencia hace que el dinero no alcance para alquilar un lugar donde puedan quedarse.
Además, relató que el acceso a una pensión también se complica por otras condiciones. Según su testimonio, muchos espacios no aceptan menores de edad ni mascotas, por lo que la búsqueda se vuelve todavía más difícil para ellos. Mientras tanto, las pertenencias que tenían en la casa quedaron guardadas por conocidos hasta que puedan conseguir otro lugar donde vivir.
La familia está compuesta por Sabrina, Adrián, el hijo adolescente de ambos y el padre de uno de ellos, un jubilado de 70 años. Junto a ellos permanece una perra de 5 años. Todos siguen instalados en el espacio verde ubicado frente a los dos centros de salud del centro rosarino.
Sin trabajo, la pareja contó cómo se quedó sin sus dos ingresos
Adrián, de 45 años, relató al móvil de Cadena 3 Rosario que antes de quedar en la calle trabajaba desde hacía seis años en seguridad privada. Según explicó, su desvinculación se produjo cuando la empresa para la que prestaba servicios perdió un contrato y varios trabajadores fueron desafectados.
“Hace más o menos 35 días estamos en situación de calle y no la estamos pasando muy bien porque son unos fríos bastante intensos”, dijo. De ese modo, describió el tiempo que llevan viviendo en la plaza y las condiciones que enfrentan cada noche.
Por su parte, Sabrina, de 37 años, explicó que también se quedó sin ingresos en ese mismo lapso. “Yo estaba cuidando a un adulto mayor y la familia decidió llevarlo a una residencia geriátrica. Ahí me quedé sin empleo”, contó. Esa secuencia, según detalló junto a su pareja, terminó por dejarlos sin posibilidad de seguir pagando el alquiler.
La pérdida casi simultánea de las dos fuentes de trabajo aparece en el centro de lo que les ocurrió. Primero se cortaron los ingresos y, poco después, ya no pudieron sostener la vivienda que alquilaban. Desde entonces, buscan conseguir empleo para volver a alquilar un lugar que puedan pagar.
El hijo dejó de ir a la escuela y las noches se volvieron el momento más duro
La situación en la calle también alteró de lleno la rutina del hijo adolescente de la pareja. Sabrina afirmó que el chico dejó de asistir a la escuela por la falta de descanso y por no tener condiciones básicas de higiene. “Al no tener un buen descanso ni la forma correcta para higienizarse, no está pudiendo ir”, lamentó.
Durante la noche, la familia intenta resguardarse con frazadas, bolsas y otros elementos mínimos para enfrentar las bajas temperaturas. Según relataron, ese es el tramo más difícil del día, porque al frío se le suma la exposición permanente en la vía pública.
Adrián lo expresó en primera persona al describir lo que pasa cuando anochece: “No quiero que llegue la noche porque viene el frío y el peligro”. Esa frase resume lo que viven cada jornada en la plaza, frente a la Maternidad Martin y el CEMAR.
El hombre también contó que padece una úlcera venosa en una pierna, un problema que vinculó con las largas horas que debe permanecer sentado y con la falta de un lugar adecuado para descansar. Mientras siguen en ese espacio verde, conviven con recursos mínimos y con las complicaciones propias de la intemperie.
Pese a este cuadro, ambos señalaron que su objetivo es conseguir trabajo y acceder a un alquiler que puedan afrontar. Sabrina lo resumió así: “Somos una familia de trabajo y de lucha”.


La calle, una familia sin trabajo y una plaza frente a dos centros de salud: el drama que expone Rosario