En Cafayate se conoció la causa que habría reactivado el incendio en sectores cercanos a la Ruta Nacional 68: brasas ocultas bajo la superficie, que siguieron calientes entre raíces, troncos y zonas del monte nativo. Durante la jornada, Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y equipos especializados reforzaron el operativo para enfriar puntos críticos, frenar frentes activos y vigilar áreas donde días atrás ya se había trabajado para controlar las llamas, luego de que el fuego inicial afectara más de 50 hectáreas de vegetación autóctona.
La causa que se conoció tras la reactivación en Cafayate
De acuerdo con la explicación de los especialistas que intervienen en la zona, el fuego no había quedado extinguido por completo en todos los sectores alcanzados por el incendio anterior. Aunque el avance principal había sido contenido, todavía quedaban puntos con calor en distintos lugares del terreno.
Esas brasas habrían permanecido sin llamas visibles, escondidas debajo de la superficie. Según se informó, podían estar alojadas entre raíces, troncos y partes subterráneas del monte nativo, por lo que no se advertían a simple vista después de las primeras tareas de control.
Con el paso de los días, esos focos latentes siguieron activos en algunos puntos. Luego, al entrar en contacto nuevamente con vegetación seca, volvieron a generar focos ígneos en sectores próximos a la Ruta Nacional 68.
El viento Zonda cambió las condiciones en la zona afectada
El escenario se modificó durante este jueves, cuando se registró viento Zonda. Las ráfagas intensas, sumadas a las altas temperaturas y a la muy baja humedad, generaron condiciones favorables para que los restos encendidos recuperaran actividad.
Las imágenes aéreas mostraron columnas de humo saliendo desde la zona afectada. Además, la aparición de varios puntos con fuego al mismo tiempo mantuvo la atención sobre la posibilidad de que las llamas avanzaran hacia nuevas áreas rurales.
El operativo reforzado cerca de la Ruta Nacional 68
Los equipos de emergencia sostuvieron que la prioridad es impedir una nueva propagación. Por eso, las tareas se repartieron entre el enfriamiento de sectores donde todavía podían quedar brasas, la contención de los frentes en actividad y la vigilancia permanente de las áreas afectadas por el incendio forestal previo.
El viento también complicó el trabajo de los brigadistas, porque cambia de manera constante la orientación del fuego. Esa situación dificulta las maniobras de control y obliga a sostener el monitoreo sobre los puntos considerados críticos.
Desde los organismos de emergencia advirtieron que las condiciones climáticas siguen siendo peligrosas para la generación y expansión de incendios forestales. Ante ese escenario, pidieron a la población extremar las precauciones, evitar actividades que puedan producir fuego e informar de inmediato la presencia de humo o nuevos focos.


Incendio en Cafayate y ruta 68 cortada: el reclamo ambiental que volvió a escena