La brecha salarial y las tareas de cuidado forman parte de las dificultades que enfrentan las mujeres de Salta para conseguir y sostener un empleo. Un libro elaborado por las doctoras Carla Arévalo y Carolina Piselli, del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE), indicó que cuando hay personas que necesitan cuidados en un hogar, las tasas de actividad y empleo femenino bajan cerca de 15 puntos porcentuales. El informe también registró mayor informalidad y salarios aproximadamente 25% inferiores a los de los varones.
El cuidado familiar reduce la participación laboral femenina
El estudio, titulado Barreras hacia la autonomía económica de las mujeres en Salta, analizó distintas condiciones que afectan la inserción de las trabajadoras en el mercado laboral provincial. Entre ellas, ubicó el peso de las responsabilidades de cuidado dentro de los hogares.
Según la investigación, las mujeres que viven con personas que requieren cuidados presentan tasas de actividad y empleo alrededor de 15 puntos porcentuales más bajas que aquellas que no tienen esa responsabilidad. La diferencia se observa de manera marcada en la participación laboral femenina.
En cambio, el trabajo no detectó la misma variación entre los varones. Las investigadoras vincularon esa distancia con una distribución de roles que mantiene a los hombres principalmente como proveedores de ingresos, mientras que el cuidado familiar recae en mayor medida sobre las mujeres.
La informalidad también golpea más a las trabajadoras jóvenes
El informe del IELDE señaló que las mujeres tienen niveles de empleo informal superiores a los de los varones. Esta situación se vuelve más visible entre la población joven y en los sectores de menores ingresos.
En los sectores populares, la diferencia de informalidad entre mujeres y varones puede llegar hasta 20 puntos porcentuales. Esa distancia limita el acceso a aportes jubilatorios, cobertura social y otros derechos ligados al trabajo registrado.
La brecha salarial en Salta alcanza cerca de 25%
La investigación indicó que las mujeres salteñas perciben alrededor de 25% menos que los varones. Para el análisis, esta diferencia se suma a los obstáculos vinculados con la participación laboral, la informalidad, los sectores donde se concentra el empleo y el acceso a cargos jerárquicos.
En el Gran Salta, la concentración de las trabajadoras de 16 a 24 años aparece principalmente en tres rubros. El 52,7% trabaja en comercio, el 16,9% lo hace en hotelería y restaurantes, mientras que el 10,6% se desempeña en actividades de los hogares.
En el interior provincial, las actividades primarias tienen mayor presencia por el carácter rural de buena parte del territorio. El libro de Arévalo y Piselli sintetizó que “las mujeres participan menos, tienen más posibilidades de trabajar en la informalidad, cobran menos y enfrentan una penalización laboral mucho mayor cuando sobre ellas recaen las tareas de cuidado”.

