Una boda soñada en Cafayate terminó convertida en tema de pelea nacional: el casamiento de Nicole Pocovi y Federico Maran, celebrado en plena Quebrada de las Conchas, quedó bajo investigación judicial por un permiso trucho y desató batalla entre denuncias por daño ambiental y defensa del trabajo que habría generado el evento. La fiesta, rebautizada como “Cafayate Fantasy”, duró cuatro días en el paraje La Punilla y ahora todo se analiza en Tribunales.
La causa apunta a aclarar quién autorizó realmente la boda en ese sector protegido de Cafayate, cómo se armó el operativo para montar sonido, luces y pistas de baile en medio del paisaje natural y por qué apareció un permiso que, según funcionarios, no cumple con las formas legales básicas. En el medio, la novia salió a dar su primera defensa pública y a marcar distancia de las supuestas irregularidades.
Mientras las imágenes del festejo siguen girando en redes y generando indignación, los investigadores ponen el foco en la documentación que habilitó el uso del predio, al tiempo que la pareja remarca que el evento movió plata y trabajo para mucha gente de la zona de Cafayate.
Permiso sospechoso, firmas en duda y la fiscal que sigue la pista
La investigación quedó en manos de la fiscal Sandra Rojas, quien mira con lupa el papel que habilitó la boda en plena Quebrada de las Conchas. El documento clave habría aparecido sin número de expediente, sin sello oficial y con una firma que, según denuncian, fue “pegada” de forma digital. Ese dato encendió todas las alarmas en el expediente.
El secretario de Turismo y Ambiente, Alejandro Aldazábal, ya fue tajante: aseguró que nunca firmó ese permiso. Esa afirmación dejó expuesto el cuestionado papel que se usó para el casamiento en La Punilla y abrió la puerta a posibles maniobras ilegales vinculadas a la falsificación de documentos públicos.
En paralelo, tanto desde organismos provinciales como desde el municipio se remarcó que no existía una autorización válida para semejante boda en esa zona protegida. Sin embargo, el casamiento igual se hizo y dejó imágenes de carpas, estructuras para DJ, iluminación y pista de baile montadas frente a las formaciones rocosas de la Quebrada de las Conchas.
La defensa de la novia: clientes, propiedad privada y foco en el trabajo
Ante el revuelo, Nicole Pocovi rompió el silencio. La novia negó haber tenido responsabilidad en la gestión del permiso y apuntó directo a la dueña del predio donde se hizo la boda en Cafayate. Según su versión, la propietaria fue quien aseguró haber tramitado la autorización ante la Secretaría de Medio Ambiente y quien ahora está denunciada por presunta documentación falsa.
Pocovi insistió en que su papel se limitó a contratar el servicio del lugar, sin meterse en los trámites. “Somos clientes. De eso se encargan los propietarios”, remarcó al hablar del vínculo con los organizadores de La Punilla, tratando de despegarse de cualquier maniobra administrativa.
La novia también describió cómo le pegó el escándalo: contó que la situación le resulta agotadora y que está intentando que todo pase, en referencia a las repercusiones públicas del casamiento en Cafayate y al debate por el uso del predio en plena Quebrada de las Conchas.
Impacto ambiental vs. fiesta privada
Desde el municipio advirtieron que fiestas como “Cafayate Fantasy” pueden alterar la fauna, acelerar la erosión de las formaciones rocosas y dejar un impacto difícil de revertir en la Quebrada de las Conchas. Por eso, el permiso sospechoso quedó bajo la lupa junto con las denuncias por realizar la boda sin una habilitación ambiental considerada válida.
La versión de la novia es otra: aseguró que todo se hizo en una propiedad privada, con supervisión de guardaparques de la Secretaría de Medio Ambiente, y que ellos corroboraron que el predio quedó igual que antes. Además, destacó que el evento generó trabajo directo para unas 100 personas, más el movimiento en hoteles y restaurantes de Cafayate por la llegada de invitados, proveedores y equipos de montaje.
El caso que mezcla boda, paisaje único en la Quebrada de las Conchas, una fiesta de varios días en La Punilla y un permiso bajo sospecha sigue en análisis judicial mientras se evalúa la autenticidad de la documentación presentada y se profundizan las actuaciones por presunta falsificación.
Fuente:Que Pasa Salta

