Boca pegó fuerte en su regreso a la Copa Libertadores: después de dos años sin jugar el torneo, el xeneize volvió a la escena grande con una victoria en Santiago de Chile frente a Universidad Católica, en el debut del grupo D. El partido se disputó a las 21.30 del 7 de abril de 2026, con transmisión de Telefé y DSports, y dejó a Boca arrancando derecho en la Copa Libertadores justo cuando Claudio Ubeda sabe que cada paso puede definir su futuro. Mientras tanto, en Mendoza, Independiente Rivadavia vivió su estreno absoluto en el certamen ante Bolívar por el grupo C.
El regreso esperado de Boca a la Copa Libertadores y un triunfo que mete presión interna
Boca volvió a sentir el ruido de la Copa Libertadores después de una ausencia de dos años y lo hizo ganando en la casa de Universidad Católica, en Santiago, por el grupo D. El choque se jugó a las 21.30 del 7 de abril de 2026 y fue seguido por todo el país a través de Telefé y DSports, en una noche en la que el hincha volvió a acomodarse frente al televisor para ver al equipo en su competencia preferida.
El club había quedado marcado por su última conquista del trofeo en 2007, con Juan Román Riquelme como figura absoluta adentro de la cancha. Ahora, casi dos décadas después, Riquelme aparece en otro rol, sentado en el sillón de presidente y observando cómo este nuevo Boca intenta, otra vez, meterse en la pelea grande de la Copa Libertadores que obsesiona al mundo azul y oro.
En el plano institucional, la dirigencia dejó claro que el torneo continental es prioridad total. Además, el contrato de Claudio Ubeda vence en junio y se dejó trascender que la campaña en la Copa Libertadores será un factor clave a la hora de definir si sigue o no. De esa manera, cada partido del grupo D empieza a contar doble: por los puntos y por el peso que puede tener en la continuidad del técnico.
El debut en Chile se dio con un condimento extra: desde el otro lado, Universidad Católica también regresaba al torneo grande de Sudamérica tras su última participación en 2022, cuando se había despedido en fase de grupos. El cruce se armó así como un choque de regresos, con Boca y Católica buscando reposicionarse en la vidriera continental.
El once de Ubeda en Chile: apuestas fuertes, rotación y la joya Aranda en el foco
Claudio Ubeda tocó el equipo sin miedo y se la jugó con cambios pesados, empezando por el arco de Boca en su regreso a la Copa Libertadores. Después del 1 a 0 frente a Talleres en Córdoba, que se describió puertas adentro como un partido de “buenas sensaciones”, el técnico decidió que Leandro Brey fuera el titular ante Universidad Católica, reemplazando a Agustín Marchesín en el marco de una rotación que, según adelantó, va a seguir en los próximos compromisos.
En la defensa volvió lo que el cuerpo técnico consideraba su base titular: Marcelo Weigandt por derecha, la dupla central de Lautaro Di Lollo y Ayrton Costa, y Lautaro Blanco por izquierda. Hasta antes de viajar a Santiago, Di Lollo, Costa y Blanco habían disputado todos los minutos oficiales del año con Boca, y ahora trasladaron esa continuidad al plano internacional con la exigencia propia de la Copa Libertadores, donde cualquier error se paga caro.
El mediocampo juntó nombres de peso y una cara que ya empieza a sonar fuerte: Leandro Paredes arrancó de entrada y se paró como eje, acompañado por Santiago Ascacíbar y Milton Delgado más abocados a la contención. A ellos se sumó Tomás Aranda, el juvenil que viene siendo una de las grandes apariciones del plantel y que ya había dejado una imagen fuerte en la Liga Profesional, al punto que muchos lo señalan como la “joyita” que renovó las esperanzas del hincha. Esa mezcla de experiencia y juventud fue el corazón del equipo en Chile.
En ataque, Ubeda mantuvo la dupla que más confianza le viene generando: Miguel Merentiel y Ádam Bareiro salieron otra vez como titulares y fueron definidos en la previa como “inamovibles” dentro del armado ofensivo. La idea fue sostener en la Copa Libertadores la misma potencia que el equipo viene mostrando en los torneos locales, con los mediocampistas llegando desde atrás para completar el peligro sobre el área rival.
El que quedó al margen, pese a haber dejado atrás una lesión muscular, fue Exequiel Zeballos. El “Changuito” viajó a Santiago recuperado del desgarro en el bíceps femoral izquierdo, pero el cuerpo técnico decidió no incluirlo ni siquiera entre los suplentes para no apurarlo. Se informó que recién después del debut copero podría volver a sumar minutos el sábado, cuando Boca reciba a Independiente en la Bombonera por el torneo local.
Cómo queda el camino de Boca en el grupo y el peso del calendario copero
El triunfo ante Universidad Católica se metió de lleno en un calendario de Copa Libertadores que viene cargado y con fechas ya marcadas para todos. La fase de grupos se jugará en tres semanas de abril y tres de mayo, tras lo cual habrá un parate de siete semanas por la disputa de la Copa del Mundo de Estados Unidos, Canadá y México. Dentro de ese esquema, Boca ya sabe que la semana próxima será local ante Barcelona de Ecuador por la segunda fecha del grupo D, otro partido que la dirigencia catalogó como determinante.
El formato del torneo es claro: los dos primeros de cada zona avanzan a octavos de final, que están previstas entre el 11 y el 18 de agosto, mientras que los terceros bajan a una serie de playoffs frente a los segundos de la Copa Sudamericana, con cruces programados entre el 21 y el 30 de julio. Con ese mapa, el margen de error para Boca es mínimo si pretende mantenerse en la pelea grande y no caer al repechaje.
La noche copera del 7 de abril no tuvo solo a Boca en escena. Antes, desde las 19 y en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, Independiente Rivadavia abrió la participación argentina del día en la Copa Libertadores. El último campeón de la Copa Argentina, que además venía siendo el equipo con más puntos acumulados en lo que iba del Torneo Apertura, debutó en el grupo C frente a Bolívar de La Paz, con televisación de Fox Sports, en lo que fue su primera experiencia internacional en esta edición.
Mientras en la tele abierta se seguía el partido de Boca y en otra señal se miraba a Independiente Rivadavia, la organización del torneo sumó un actor nuevo a la mesa: Pluto TV, la plataforma de streaming gratuito, lanzó una cobertura especial para toda la Copa Libertadores. La conducción quedó en manos de Jero Torres Santoro y Nico Gómez Zurita, de La Secta Deportiva, quienes se presentaron como parte de una camada joven que busca cambiar la manera de mirar y comentar los partidos en vivo, con la novedad de que el estreno de este formato se dio justamente con el duelo de Boca en Chile.
La Universidad Católica repleta de argentinos y el cruce con un Boca en alerta
Del lado de Universidad Católica también había condimentos picantes: venía de golear 6 a 1 a Palestino y contaba con una base fuerte de futbolistas argentinos. El equipo dirigido por Daniel Garnero llegaba con confianza, posicionado tercero en el campeonato chileno con catorce puntos en ocho fechas, perfilado como uno de los grandes animadores del torneo local y buscando trasladar esa imagen al plano continental en su regreso a la Copa Libertadores.
Entre los nombres más repetidos aparecían Fernando Zuqui, Matías Palavecino, Justo Giani y el goleador Fernando Zampedri. A ese grupo se sumaban dos jugadores de recorrido largo en Sudamérica: Gary Medel, con pasado en Boca, y Eugenio Mena, ex Racing. Esa combinación de experiencia internacional y conocimiento del fútbol argentino marcó la previa como un duelo caliente, con un Boca obligado a responder a la expectativa generada por su vuelta al torneo y una Católica que quería usar a los argentinos para golpear al gigante azul y oro en el arranque del grupo D.

