A 13 años del femicidio de Ángeles Rawson, el expediente vuelve a quedar bajo la lupa y el nombre de la chica de 13 años aparece otra vez en todos lados. El portero Jorge Néstor Mangeri sigue cumpliendo prisión perpetua en un penal de la Patagonia, mientras su nueva defensora impulsa presentaciones y recursos que buscan reactivar la causa. El crimen, ocurrido en el edificio donde vivía la adolescente, sigue generando bronca, dudas y discusiones públicas, tanto por la brutalidad del ataque como por los pasos judiciales que se mueven más de una década después del hecho.
El día que se perdió el rastro de Ángeles y empezó el femicidio que marcó a una generación
Ángeles, a quien todos llamaban “Mumi”, tenía 16 años cuando el 10 de junio de 2013 volvió de su clase de gimnasia al edificio de Ravignani 2360, en el barrio porteño de Palermo. Las cámaras de seguridad la registraron entrando al hall y esa fue la última imagen de la joven con vida, un detalle que quedó grabado en la memoria de millones de personas que siguieron el caso por la tele y las redes.
Aunque hoy se recuerde su historia como el femicidio de una chica de 13 años en redes y búsquedas, el expediente judicial marcó que la adolescente tenía 16. Esa mañana, el sistema de seguridad del edificio registró su ingreso a las 9:50. Después de ese horario, no volvió a aparecer ni en cámaras ni en llamadas. Al ver que no regresaba ni daba señales, su familia hizo la denuncia por desaparición y se activó de inmediato un operativo de búsqueda.
Horas después, el caso ya estaba en todos los canales, mientras amigos, vecinos y conocidos se sumaban a la búsqueda. En redes se multiplicaban las fotos de Ángeles Rawson y los hashtags, en una primera etapa marcada por la desesperación y la esperanza de encontrarla con vida, pero con un final que terminó siendo el femicidio más comentado de esos años.
Del hall de Palermo a la planta de basura: cómo se descubrió el femicidio de Ángeles
La situación dio un giro brutal el 11 de junio, cuando empleados de la planta de residuos de Ceamse, en José León Suárez, se toparon con algo que nunca se olvidaron: el cuerpo de una joven dentro de bolsas de basura. Los estudios confirmaron que se trataba de Ángeles Rawson y que había sido víctima de un femicidio con una violencia extrema, con signos de asfixia, golpes y abuso sexual en grado de tentativa.
La autopsia detalló que la causa de muerte fue asfixia, con marcas compatibles con estrangulamiento, múltiples traumatismos y fracturas. Los peritos describieron que la adolescente había intentado defenderse y presentaba lesiones que encajaban con un ataque sexual no consumado. Esos informes médicos fueron clave para encuadrar el crimen como homicidio agravado por femicidio y violencia de género.
En los primeros días, la policía tomó declaración a familiares, amigos y personas del entorno. En paralelo, se analizaban las cámaras del edificio y los registros de quienes entraban y salían. Fue en ese contexto que la mirada de los investigadores se posó sobre el encargado del edificio, Jorge Néstor Mangeri, que conocía todos los movimientos del lugar y tenía acceso a los espacios comunes sin levantar sospechas.
El portero en la mira y la confesión de madrugada que cambió todo
La madre de Ángeles Rawson mencionó públicamente al portero y eso aceleró las averiguaciones sobre sus pasos en las horas clave. Mangeri fue citado a declarar el 14 de junio y, en la madrugada del día siguiente, terminó admitiendo haber matado a la adolescente ante la Justicia. Después intentó retractarse, dijo que lo habían presionado, pero esa declaración quedó pegada al expediente y al recuerdo social.
Las pericias reforzaron esa línea: especialistas en genética detectaron ADN de Mangeri debajo de las uñas de la víctima y en las sogas usadas para maniatarla. Informes médicos sumaron fracturas en costillas, clavícula y una vértebra, en un cuadro compatible con un fuerte forcejeo. Con todo ese combo, la acusación quedó firme por homicidio agravado en contexto de violencia de género y abuso sexual en grado de tentativa.
El juicio, la prisión perpetua a Mangeri y el avance de la causa por femicidio
El juicio oral arrancó en febrero de 2014 ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 9. Tras meses de audiencias, el 15 de julio de 2015 los jueces condenaron a Jorge Néstor Mangeri a prisión perpetua por el femicidio de Ángeles Rawson y el abuso sexual en grado de tentativa, una sentencia que después fue revisada y mantenida por instancias superiores.
La Cámara del Crimen analizó los planteos de la defensa pero dejó firme la resolución en sus puntos centrales. Más tarde, en julio de 2018, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la condena, clausurando la vía de recursos ordinarios y consolidando la prisión perpetua como pena definitiva para el encargado del edificio donde vivía la joven.
Ese mismo año, la Legislatura porteña decidió rebautizar la Plaza Jacarandá como “Plaza Ángeles Rawson”. En ese espacio se colocó un banco rojo como recordatorio del femicidio y como símbolo concreto contra la violencia de género. Desde entonces, en distintas fechas se realizaron actividades, homenajes y recordatorios que mantuvieron el nombre de Ángeles presente en la calle y en redes sociales.
Recordatorios, nuevos videos y el caso que no deja de aparecer en redes
Al cumplirse una década del crimen, en 2023, familiares y medios organizaron actos y coberturas especiales donde se volvió a repasar el expediente y el impacto que tuvo el femicidio en la discusión social sobre la violencia contra las mujeres. En 2025 se sumó otro capítulo: se difundieron videos de la indagatoria de Mangeri que volvieron a viralizar el caso de Ángeles Rawson y a desatar debates en programas, portales y plataformas digitales.
Esas imágenes reavivaron comentarios sobre la actitud del portero, sus dichos ante los jueces y las circunstancias en las que había dado aquella confesión inicial que luego quiso desconocer. Cada nuevo material que aparece hace que la historia vuelva a circular masivamente y que el caso sea recordado como uno de los femicidios más impactantes de la última década en Argentina.
La vida de Mangeri en la cárcel y los nuevos movimientos judiciales
Hoy, a 13 años del femicidio de la chica que muchos recuerdan como “Mumi”, Jorge Mangeri sigue cumpliendo la prisión perpetua y desde diciembre de 2023 está alojado en el penal federal de Rawson, en Chubut, tras haber sido trasladado desde el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. Antes había pasado más de diez años en ese lugar, donde los registros penitenciarios lo muestran con buena conducta, realizando tareas de limpieza y estudiando sociología.
El cambio de unidad lo dejó más lejos de su esposa, Diana Saettone, que de todos modos mantiene el vínculo y lo visita en la cárcel patagónica. Dentro del penal de Rawson, Mangeri hace trabajos informales en su pabellón y destina el salario penitenciario, que no supera los 180.000 ARS mensuales, a su pareja, según consta en los registros oficiales.
En el plano médico, un informe de 2015 lo describió como “clínicamente compensado”, con lesiones menores sin relevancia grave. En el expediente no figuran diagnósticos posteriores de enfermedades severas ni constancias de un deterioro importante de su salud desde esa fecha.
La nueva estrategia de la defensa y lo que podría venir en el caso
En lo legal, la defensa actual de Mangeri, a cargo de la abogada Patricia Croitoru, presentó escritos para revertir su traslado y lograr que vuelva al penal de Ezeiza. Además, desde la defensa oficial en el fuero de ejecución penal se tramita un recurso de revisión para acceder a todo el material probatorio del expediente y volver a analizarlo en detalle.
Dentro de esa estrategia también se evalúa la posibilidad de llevar distintos planteos a instancias internacionales. A futuro, está previsto estudiar un pedido de prisión domiciliaria cuando Mangeri cumpla 70 años, en 2038, o antes si llegara a aparecer algún informe médico que señale un problema serio de salud.

