A 52 años del fallecimiento de Juan Domingo Perón, volvió a quedar en foco cómo se desarrolló aquella jornada del 1 de julio de 1974 y qué reacción provocó dentro y fuera de la Argentina. La muerte del entonces presidente fue comunicada oficialmente esa tarde, en medio de su tercer mandato, y derivó en duelo, suspensión de actividades, ceremonias religiosas, homenajes deportivos y una despedida masiva en Buenos Aires. El hecho también tuvo repercusión internacional, con condolencias de mandatarios, organismos y medios de prensa de distintos países.
Juan Domingo Perón murió el 1 de julio de 1974 y el anuncio oficial se hizo por la tarde
El fallecimiento de Juan Domingo Perón fue informado a las 14.10 por María Estela Martínez de Perón, que en ese momento era vicepresidenta y presidenta en ejercicio. Después se difundió el parte médico firmado por Pedro Cossio, Jorge Taiana, Domingo Liotta y Pedro Eladio Vázquez.
Ese documento indicó que el mandatario sufría una cardiopatía isquémica crónica, insuficiencia cardíaca e insuficiencia renal. Además, precisó que el cuadro se agravó por una infección respiratoria.
Según ese mismo informe, Perón murió a las 13.15, luego de un segundo paro cardíaco que no pudo ser revertido. La noticia se conoció mientras transitaba su tercer mandato presidencial y generó una reacción inmediata en distintos sectores.
El fallecimiento provocó cese de actividades y una fuerte concentración en Buenos Aires
Tras conocerse la muerte del presidente, la Confederación General del Trabajo dispuso un cese general de actividades en señal de duelo. A la vez, la Confederación General Económica convocó al empresariado a acompañar esa medida.
En paralelo, un conflicto sindical que involucraba a trabajadores gráficos impidió que los diarios salieran ese día. Por eso, la información recién apareció en las portadas durante la madrugada del 2 de julio.
Las exequias se realizaron en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires. Primero, los restos fueron velados en la residencia de Olivos; después, el féretro fue llevado a la Catedral Metropolitana, donde se celebró una misa de cuerpo presente, y desde allí partió el cortejo hacia el Congreso Nacional.
La despedida reunió a miles de personas durante casi dos días en el Congreso Nacional
En el Palacio Legislativo, el féretro permaneció expuesto durante casi dos días. De acuerdo con estimaciones de la época, cerca de 135 mil personas lograron ingresar al Congreso para rendir homenaje.
Al mismo tiempo, más de un millón de personas permaneció en las calles sin llegar hasta el ataúd. A las ceremonias también asistieron autoridades nacionales, dirigentes políticos, sindicales y representantes de distintos sectores institucionales.
A 52 años, la repercusión mundial del hecho sigue siendo uno de los datos más recordados
También llegaron a Buenos Aires delegaciones extranjeras para participar de los actos oficiales. Entre los presidentes que viajaron estuvieron Juan María Bordaberry, de Uruguay; Hugo Banzer, de Bolivia, y Alfredo Stroessner, de Paraguay.
La noticia tuvo eco rápido en otros países y en organismos internacionales. En Moscú, Richard Nixon y Leonid Brézhnev interrumpieron sus reuniones para expresar condolencias; en Roma se suspendieron actividades de la FAO, y en Ginebra ocurrió algo similar durante la Conferencia sobre Desarme.
Brasil dispuso tres días de duelo nacional y, además, en numerosos países y en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York las banderas fueron colocadas a media asta. En distintas ciudades del mundo hubo misas en su memoria, entre ellas Roma, Lima, Washington y Nueva York, mientras que el papa Pablo VI le dedicó una ceremonia religiosa en el Vaticano.
Los homenajes alcanzaron además al deporte. En el Mundial de Fútbol que se disputaba en Alemania Federal se hizo un minuto de silencio antes de cada partido jugado después de la muerte del mandatario. Una decisión parecida tomaron los organizadores del Campeonato Mundial de Básquetbol que se desarrollaba en Puerto Rico.
Entre los mensajes difundidos, el secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim, dijo que era “reconocido como destacado líder de América”. Por su parte, Henry Kissinger afirmó que “la muerte de Juan Domingo Perón no sólo es una gran pérdida para el pueblo argentino, sino para todo el mundo”.
La cobertura internacional también reflejó el impacto del hecho. The Washington Post, The New York Times, O Globo, El Mercurio e Il Tempo publicaron análisis sobre la trayectoria política de Perón, que había gobernado la Argentina en tres oportunidades y ocupaba un lugar central en la escena pública de ese tiempo.


Kicillof mueve fichas en el peronismo: la interna que puede cambiar el camino a 2027